Berlín: El inicio

Con una primavera fría -sudamericanamente hablando- y después de ver Madrid desbordada de gente -no se veía el piso de Plaza Mayor- nos preparamos para ir a Berlín con la incertidumbre del exceso de turistas y locales por los feriados de Pascuas.

Berlin. Bernauer strasse

Llegamos a Schönefeld, aeropuerto secundario de la capital alemana donde arriban las low cost. Estos aeropuertos tienen la contra de estar a una hora del centro. Confiados en el transporte público alemán y después de caminar cientos de metros, compramos y validamos religiosamente los boletos ya que si te agarran en infracción la multa puede ser de 100 euros.

Les contamos cómo llegamos desde Schönefeld a Mitte:

Algo somnolientos dejamos las valijas en el Wombats, hostel ubicado en el barrio de Mitte (centro). Faltaban algunas horas para hacer el check in y decidimos que lo mejor era desayunar y recorrer lugares cercanos al hostel. Así es que fuimos hasta la Bernauer Strasse, una de las calles protagonistas del muro de 45 kilómetros que dividió a la ciudad desde abril de 1961 hasta noviembre de 1989.

Bernauer Strasse o la calle de las lágrimas fue testigo de múltiples intentos de fuga, algunos plasmados en sus enormes paredes a modo de memorial. Después de contemplar los murales fuimos hasta el trozo del muro, todavía en pie que está frente al memorial. Pararse frente a semejante bloque de hormigón nos dio una idea de lo creativo -además de corajudo- que había que ser para pasar al otro lado. Además del muro había torres de vigilancia, soldados caminando de un lado al otro, perros policía, fosas a ambos lados, y la orden de tirar a matar a quien intentase cruzarlo. Ya dentro del memorial pudimos escuchar testimonios de sobrevivientes, ver el armado del muro que empezó con alambres de púa, ver y escuchar documentación y observar elementos cotidianos de la época.

Se acercaba la hora de entrada al Wombats, una cadena de hostels con presencia además en Budapest y Viena, y hasta allí fuimos. Nos recibieron con la mejor onda al estilo alemán, nos dieron las indicaciones de rutina y fuimos hasta el quinto piso donde nos esperaba una habitación para cuatro que se sale de la lógica del hostel convencional, espaciosa, limpia al extremo y con una hermosa vista de la torre de televisión, 368 metros de uno de los símbolos de la ciudad. Dormimos un par de horas y con un hambre importante fuimos hasta Alexander Platz, una de los puntos neurálgicos de Berlín donde confluyen locales y turistas, música en vivo, restaurantes, comida callejera y una gran explanada que se utiliza para celebraciones. Allí estaba todo armado para Pascuas con cabañas donde se podían comprar dulces típicos, cerveza tirada por dos euros y las mejores salchichas asadas del planeta, todos los parrilleros con guantes de látex, una finura. Después del tour gastronómico y algo cansados volvimos al hostel para descansar y vivenciar a través de Cultour Berlín fragmentos de los años más negros de la historia del siglo XX.

 

Algunas fotos del Mercado de Pascuas

 Este es un post patrocinado, por el que hemos recibido los servicios mencionados de manera gratuita. Nuestras opiniones son independientes y están basadas en nuestra percepción real sobre el servicio.

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