Viaje a Roma: Las segundas partes son mejores

Como en una película nos metimos de lleno en la capital italiana. Lugares, historias y sabores imperdibles que no aparecen en el mapa de Roma. 

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Cuando nos conocimos con Ale una de las primeras salidas fue ir al cine: una comedia romántica nunca falla. Todavía faltaba conocimiento mutuo para arriesgarse con un drama. La elegida fue “A Roma con amor” de Woody Allen que nos atrapó por como se muestra la capital italiana. Salimos del cine con ese cosquilleo de querer ir juntos, fantasear, aunque se veía lejano. Ale ya conocía Italia y yo iba a viajar en meses lo que hacía complicada la fantasía. La realidad es que cuando uno agarra un mapa para planificar un itinerario trata de no repetir lugares, se busca lo desconocido, algo nuevo. Volver a una ciudad tiene que estar más que justificado y este era uno de esos casos. Centrados en Europa del este -cuatro años después- le buscamos la vuelta para volver a Roma y con el plus de que íbamos con mi hermano Rodri y su novia Belén. Lo que parecía lejano se concretaba.

A pocos días de empezar el viaje una cancelación de Airbnb nos obligó a pasar de la archiconocida ciudad de Trastevere a Monteverde, un barrio residencial pegado a Trastevere. Airbnb reconoció el mal manejo y nos ofreció un 10% más de lo que habíamos pagado, la cosa empezaba a mejorar.

Llegamos al aeropuerto de Fiumicino desde Budapest e hicimos las combinaciones para arribar a nuestra “casa italiana”. Faltaba muy poco, estábamos en la estación Trastevere. Imaginamos comprar el pasaje arriba de la estación pero no era así. Le preguntamos a un flaco que esperaba el tren y nos dijo que los pasajes se compraban debajo del andén 1 -estábamos en el nro. 7. El tren llegaba en 5 minutos, claramente no nos daba el tiempo de ir a comprar los pasajes. El tano se da cuenta de la situación, nos mira y dice: “Romano no paga ticket”, invitándonos a la ilegalidad cotidiana. Después de un debate que terminó 3 a 1 –Rodri es incorruptible- decidimos subirnos a la aventura. El riesgo era casi nulo, el viaje era de tres minutos y nos bajábamos en la siguiente estación: Quattro Venti.

En fin, subimos, cierra la puerta del tren –con chicharra incluída- y empezamos a escuchar un sonido metálico –similar al de una abrochadora de oficina-. Era un inspector que pedía boletos sin criterio alguno, al azar. El tipo, de saco y corbata, se acercaba. Estábamos a un minuto de llegar y Ale algo nerviosa me dice “Dale, digámosle que no tenemos pasaje”. Acto seguido empieza a tocar desenfrenadamente el botón para abrir la puerta, faltaba un minuto para lograrlo. La miro y le digo tranquila, no te des vuelta, no hables. Ahora sos ciega, sorda y muda como Shakira. Rodri parecía un soldado de la guardia pretoriana, estoico y Belén miraba atenta. Todos cruzamos los dedos. Fueron tres minutos interminables donde zafamos. Un momento complicado que sirvió para que el resto de los días compremos religiosamente los pasajes.

Después de caminar, subir y bajar escaleras, pasar por calles perfumadas y casas espectaculares de principios del siglo XX, llegamos. Tocamos timbre y decididos empezamos a subir por escalera los cinco pisos que nos separaban de un hogar -súmese cansancio y valijas-. Hasta que en el cuarto piso sale una viejita y nos dice: “Má perché non l´ascensore”. Porque no lo vimos señora dijimos con la cabeza gacha, un gesto de agradecimiento y las piernas cansadas.Ahora sí, por fin llegamos! Roberta, anfitriona de lujo nos dio indicaciones y mapas para movernos por la ciudad. A diez minutos de Trastevere y muy bien conectado con el centro de la ciudad y lugares turísticos. Atención: el transporte público no funciona como en varias capitales europeas. A veces es caótico el desborde de gente y la espera.

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Frente al hogar una de las perlas de Monteverde: la confitería Dolci Desideri -Via Anton Giulio Barrilli 56, repleta de exquisiteses, café rico y atención esmerada era nuestro lugar antes de empezar a caminar. Atención: los precios bajan a la mitad si vas a la barra donde los tanos desayunan en dos minutos. Recomendamos absolutamente todo, productos frescos y de excelente calidad. Allí se puede empezar a palpar la cercanía entre argentinos e italianos, como se saludan entre vecinos, los chistes en la vereda, hablar a los gritos, gesticular exageradamente. El barrio es tranquilo y tiene para disfrutar Villa Pamphili, el parque urbano más grande de Roma.

Sería aburrido ahondar en detalles sobre el Coliseo, Foro romano, Fontana di Trevi, Vaticano. Sí, es importante aconsejar que compren los tickets por Internet para evitar largas filas. Ahora vayamos a tips gastronómicos, si bien es cierto que en cualquier trattoria se consiguen buenas pastas estamos obligados a pasarles el dato de tres lugares:

Dónde Comer en Roma?

– Carlo Menta, en el corazón de Trastevere buena relación precio/calidad, platos típicos y menú por 10euros.

Carlo Menta

La Botticella, también en Trastevere es una trattoria pequeña atendida por Giulia, su dueña que sale de la cocina para hablar y sacarse fotos con los clientes. Presumen que tienen el mejor spaghetti a la carbonara, es cierto. Precios unos euros arriba que Carlo Menta. Altamente recomendado. Lo único negativo es que abren sólo por la noche, de 19 a 23hs.

– Antica gelatería Del Viale – Piazza Giuseppe Gioachino Belli, 9, Trastevere. Probablemente los helados más ricos de nuestras vidas. Un escalón más abajo la gelatería  que hay al salir de Vila Borghese: World gelato Roma: Via Pinciana, 41. Para los fanáticos de los autos hay un local Ferrari en la cuadra.

Antica gelatería Del Viale

Metidos de lleno en una película, de esas que te atrapan y sabés que se terminan en algún momento, estos son algunos de los muchos imperdibles de Roma: tomarse una birra Peroni contemplando el Arco de Constantino, descansar en una gelatería, tomar agua fresca de alguno de los cientos de bebederos distribuídos por la ciudad, perderse por Villa Borghese, ver el Coliseo de noche, tomar un aperitivo en Trastevere, preguntarse como pintaron la Capilla Sixtina, ver la tendencia de la moda sólo caminando por vía Veneto, disfrutar su gente y su historia.

Este fue nuestro itinerario en Roma:

Día 1

Coliseo y Foro romano: Fuimos sin haber comprado las entradas con anticipación por lo que nos dividimos y las chicas hacían la fila mientras nosotros comprabamos los tickets,

Día 2: recorrido a pie

Piazza dei Poppolo – Via del Corso – Piazza Spagna (en remodelación, abril 2016) – Fontana di Trevi – Panteon – Piazza Navona – Campo de Fiori – Vuelta a Monteverde a pie atravesando Trastevere.

Día 3

Jardines Villa Borghese – Basilica Santa María Mayor – San Pietro In Vincoli – El mejor plan: pasar el atardecer a las afueras del Coliseo y Arco de Constantino con una cerveza y sacar fotos a monumentos iluminados – Fontana Di Trevi de Noche.

Día 4

Basílica de San Pedro y Museos Vaticanos toda la mañana. Mediodía para almorzar en Trastevere. Cena en Trastevere.

Día 5

La despedida de Italia: vino, prosciutto e formaggio en Orvieto! 🙂


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2 Comments

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