Qué hacer en Berlín en 4 días

En 2016 tuve la suerte de explorar Berlín por segunda vez. Ya había conocido lo clásico como su Muro y la Puerta de Brandenburgo y me habían quedado lugares como el Parlamento y el barrio turco. Si estás pensando en viajar a Alemania te contamos que hacer y ver en Berlín y todo lo que no podés perderte cuando vayas a la capital alemana. 

Alexanderplatz: el centro de la ciudad

La plaza lleva su nombre en honor a Alejandro I, zar de Rusia que en 1805 visitó Berlín para firmar importantes acuerdos comerciales. En el siglo XVII se llevaba a cabo un mercado semanal de bueyes hasta principios del siglo XIX. En 1874 se construye la estación de ferrocarril y en 1905 la estación de metro. En los dorados años 20 había restaurantes, cabarets, salas de fiesta, grandes almacenes, teatros. En el centro está la Fuente del dios Neptuno estaba en uno de los patios del Palacio del rey. Después de la II Guerra Mundial es trasladada a la plaza.

Con su Torre de 365 metros, “la guinda a la reforma de 1969”, señala el carismático Paco –guía de Cultour Berlin. En la República Democrática Alemana no hay casualidades, había que mostrar el orgullo tecnológico comunista al mundo occidental. Después de la reunificación el gobierno federal añadió 3 metros a la antena. De allí, luego de contemplar el rojo edificio del Ayuntamiento de Berlín fuimos hasta el barrio de Nicolás, el barrio más antiguo de Berlín y cruzamos el río Spree que cruza la ciudad de norte a sur.

En la plaza, frente a las grandes tiendas de ropa, hay cabañas donde se pueden comprar dulces típicos, cerveza tirada por dos euros y las mejores salchichas asadas del planeta: todos los parrilleros con guantes de látex, una finura. 


 

Caminar por la cúpula del Bundestag

El antiguo edificio del Reichstag es la sede del Parlamento Alemán (Bundestag Alemán): un edificio histórico con aspecto de templo clásico, coronado por una enorme y moderna cúpula de cristal por la que se puede y debe transitar. La misma fue rediseñada por el arquitecto Norman Foster.

Después de subir en el ascensor entregan una audioguía con información que te acompaña a cada paso. Dentro de la cúpula, hay docenas de fotografías antiguas que ilustran los momentos más importantes de la historia del Parlamento.

Importante: registrarse con tiempo. Para reservar –es gratis- haz click aquí.


 

Gendarmen Mark: la plaza más bonita de Berlín 

La Gendarmenmarkt -1701- o la plaza de los gendarmes es donde en 1780 Federico II construye las dos torres gemelas: una luterana y otra calvinista que en principio no tenían función eclesiástica ya que sólo estaban para decorar la plaza.

Allí, en 1838 se levantó el primer teatro de lo que era Prusia en la que se estrena por primera vez una obra en alemán bajo el gobierno de Federico Guillermo IV, el romántico, que es el que patrocina el idioma alemán tanto en la Corte como en el teatro. Hasta entonces en la Corte siempre se hablaba en francés. Los reyes prusianos consideraban el idioma alemán muy basto, no digno de ser hablado.

El primer autor que estrena una obra en alemán es Schiller. “Están ustedes ante una reconstrucción que tardó 42 años –desde 1945 hasta 1987- ya que la plaza fue destruida en la 2GM. Eso sí, es una de las mejores reconstrucciones de Alemania”, sostiene Paco. Lo único que sobrevivió a la guerra fue la torre francesa.

Street Art en Hackescher Markt: no sigas de largo


Si te gusta el arte urbano es uno de los imperdibles, y tenés que tener el dato porque de afuera no dice nada, seguís de largo –literal-. Este fascinante lugar es un gran patio de donde salen cabezas de las paredes, hay maniquíes pop, y un gran mural pixelado con la cara de Ana Frank. Una vez atravesado el patio, grandes escaleras, paredes pintadas, graffiteadas e intervenidas artísticamente invitan a entrar a un mercado under donde hay libros, cuadros, remeras y algunos souvenirs. Señoras y señores: aquí está prohibido sacar fotos.

¿Cómo llegar? Caminar por la Rosenthaler Straße, al lado de Cinema Café se encontrarán con este gran patio lleno de exposiciones, cafés y librerías.

Puerta de Brandenburgo: pasado, presente y futuro


Inspirado en la Acrópolis de Atenas, Carl Langhans, arquitecto alemán, diseñó la Puerta de Brandenburgo en 1791, una de los pocos monumentos que sobrevivió a la 2GM y fue testigo de la historia que atravesó y atraviesa a Berlín. Napoleón la cruzó en 1806, los nazis marcharon por la Puerta en 1933 y los alemanes festejaron la caída del muro en 1989. Hoy el símbolo de la capital alemana es lugar de reunión para festejos deportivos. El que fue a Berlín y no se sacó la foto en la Puerta definitivamente no fue a Berlín.

Bernauer Strasse o  la calle de las lágrimas

Fue testigo de múltiples intentos de fuga, algunos plasmados en sus enormes paredes a modo de memorial. Después de contemplar los murales fuimos hasta el trozo del muro, todavía en pie que está frente al memorial. Pararse frente a semejante bloque de hormigón nos dio una idea de lo creativo -además de corajudo- que había que ser para pasar al otro lado.

Además del muro había torres de vigilancia, soldados caminando de un lado al otro, perros policía, fosas a ambos lados, y la orden de tirar a matar a quien intentase cruzarlo. Ya dentro del memorial pudimos escuchar testimonios de sobrevivientes, ver el armado del muro que empezó con alambres de púa, ver y escuchar documentación y observar elementos cotidianos de la época.

Kreuzberg: el barrio turco

Este barrio es conocido por su amplia oferta cultural y contracultural. Künstlerhaus Bethanien, un antiguo hospital -1847- concentra parte de esta oferta. Arquitectónicamente hermoso y reciclado por los ocupas luego de su cierre fue reconvertido en centro artístico-cultural. Tiene una agenda que invita a talleres de teatro, exposiciones y conciertos. Perderse por sus pasillos es más que recomendable. Lo malo: si te perdés mucho el tour se termina ahí.


Kreuzberg invita a sumergirse en su historia, cultura, música y gastronomía: restaurantes, locales de ropa típica y el pintoresco mercado llama a gastar suelas y meterse por sus calles. Los turcos regentean los comercios desde adentro y a veces desde la vereda. 

Saborear un kebab en este barrio es un lujo ya que aquí nació este exquisito bocadillo. Una recomendación: el restaurante Hasir, hoy una franquicia con decenas de locales que empezó con un sucucho donde entraban seis personas. Otro rubro y sólo para valientes: meterse en una peluquería turca donde el corte sale 10 euros, tardan 5 minutos y salís con un raro peinado nuevo.

Sachsenhausen: un tour terrorífico pero necesario

En una ciudad que respira historia y en la que se encuentran memoriales a cada paso recorrimos el campo de concentración Sachsenhausen: una visita obligada para entender una parte nefasta de la historia del siglo XX y así ejercitar la memoria.

Cada paso dentro de Schsenhausen es necesario para entender el funcionamiento del campo -no así lo que fue la perversión humana en su máximo esplendor-. Pararse en la Plaza del recuento donde formaban los prisioneros tres veces al día para ser contados. Cuando faltaba uno en el recuento este se convertía en tortura con frío y lluvia. Entrar a los barracones, ver las camas e imaginarse que en una pequeña cama entraban hasta tres prisioneros pone los pelos de punta.

En este campo de concentración fueron asesinados prisioneros políticos, judíos, homosexuales, testigos de Jehová, gitanos y negros. Primero fueron explotados laboralmente, algo que contrasta con la frase en hierro forjado de la entrada al campo: “Arbeit macht frei”, el trabajo libera. Escuchar las historias de la casa de los comandantes donde planificaban los operativos de exterminio y “entender” que las cámaras de gas empezaron a funcionar aquí para no afectar la psiquis de los asesinos es tremendo.

¿Quién dijo que el mejor chocolate es belga?

Desde 1918 Fassbender und Rausch se convirtió en una chocolatería berlinesa altamente recomendada. Tiene monumentos de la capital alemana hechos en chocolate, además del Titanic, autos y aviones. En la planta alta del fastuoso local pueden sentarse a tomar un rico café con alguna torta chocolatosa. Un espectáculo no apto para diabéticos.


¿Dónde? Charlottenstraße 60.

La mejor hamburguesa de Berlín

No todo son salchichas alemanas en la viña del señor. Burgermeister –Oberbaumstrasse 8– es un puesto callejero ubicado bajo las vías del S-Bahn que si te dejás llevar por las apariencias lo más probable es que sigas de largo. Pará, yo sé lo que te digo. Ideal para cuando volvés de hacer el tour de la East Side Gallery.

Burgermeister

East Side Gallery

La mayor y mejor parte conservada del muro con 103 murales y más de un kilómetro convertido en galería a cielo abierto más grande del mundo. Allí, decenas de artistas de todo el mundo dejaron su huella. La sensación que nos quedó es que tiene más valor simbólico/sentimental que artístico.


 

Arte sobre el Río Spree: la Isla de los Museos

Museo Neues

Allí se destaca el Museo de Pérgamo, único porque es un museo hecho al revés, primero se traen tres trozos de arquitectura antigua de Asia Menor y alrededor de eso se hace el edificio. La puerta del mercado romano de Mileto es la obra más grande guardada en un museo. Tiene 30 metros de ancho por 18 de alto y la puerta azul de Babilonia tiene más de 100mil ladrillos originales.


 Cerca del Pérgamo está el Museo Nuevo (Neues) donde está el busto de Nefertiti. En la sala no se puede sacar fotos ni hablar. Hay cámaras y dos guardias de seguridad custodiando el busto. Hablamos con las miradas, estamos ante una belleza del arte egipcio. Cerca se puede apreciar un busto de Nefertiti hecho en bronce que se puede tocar y donde se distingue la perfección de esta escultura, pasar la mano por el cuello y sentir las vértebras es impresionante.

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