Nimes: la elegida

Dos mil años de historia, los monumentos romanos mejores conservados del mundo, jardines que parecen de cuento y ferias imperdibles son parte de esta ciudad del sur de Francia que está postulada para ser Patrimonio de la UNESCO. Les contamos qué hacer y ver en Nimes en 24hs. 

Llegamos desde Montpellier después de un viaje de media hora, lo mismo que tarda el tren desde Ramos Mejía hacia Caballito. Nimes tiene dos estaciones de tren, una situada en el centro de la ciudad y la otra que está a unos kilómetros del centro. Tenemos pasaje para la estación más alejada y sin darnos cuenta nos bajamos en el centro, a pocas cuadras del Appart’ City Nîmes Arènes, algo que suena a distraído podría haber sido una multa en euros, zafamos. 

8.30am Es muy temprano para ingresar al hotel por lo que dejamos el equipaje y esperamos ansiosos que llegue nuestro contacto. Camila es de Belgrano, Buenos Aires, lleva ocho años en Francia, trabaja en la Oficina de Turismo de Nimes y es nuestra anfitriona de lujo para conocer la ciudad en 24hs. ¿Qué más podemos pedir? Su risa contagiosa es indicio de que será un día inolvidable.   

Frente al hotel tenemos la fuente de Nimes: la señora de arriba es Nemausa, la alegoría de la ciudad. Hay dos Nemausas, la que está con poca ropa, con los pechos al aire es Nemausa manantial, la que da origen a la ciudad. Cuando la vemos sobria, vestida, seria y con una corona mural representa a la ciudad. Los señores mayores representan grandes ríos, los ríos chicos o manantiales siempre son mujeres, en principio ninfas. Cuatro grandes cursos de agua: dos manantiales y dos ríos que permitieron la creación y el desarrollo de Nimes. Todo eso representado en una fuente.  

Junto a Camila empezamos a caminar por el centro histórico y nos topamos por todos lados con su símbolo: un cocodrilo atado a una palmera. Enseguida lo relacionamos con Egipto y no nos equivocamos. Hace muchos años Octavio derrotó a Marco Antonio y Cleopatra y se hizo con el control del Imperio: así surge la figura de César Augusto. Como Nimes había apoyado a Augusto, este le dio a Nimes su símbolo y pagó buena parte de la monumentalización de la ciudad, es decir, la romanizó. Nimes va a ser el ejemplo que el imperio romano quiere dar en esta zona. El símbolo se perdió en la época medieval y se recuperó en el siglo XVI. Un dato: la moneda con este símbolo se acuñaba desde Nimes para todo el Imperio.

Símbolo de Nimes

Al centro solo entran autos con autorización, no pueden quedarse, tienen calles específicas. Para conservar el patrimonio tratan de tener la menor circulación posible de vehículos. En algunas esquinas hay cilindros con el símbolo de la ciudad que cierran o abren calles de una ciudad que se prepara para la fiesta. 

Mañana empieza la Feria y se escucha el armado de estructuras de carpas y escenarios, hay fierros y maderas que rechinan, y tablones en las veredas que sirven de barras y gran cantidad de cajas de bebidas. La bebida típica de Nimes es el Jeps Perrier, agua con gas con menta. Me hace acordar a las fiestas de fin de año en lo de mi abuela multiplicado por un millón. Habrá animaciones en la calle, música, conciertos. Vienen toreros y toros de España, las primeras corridas las corren nenes de 12, 13, 14 años de edad, hay escuelas de formación para ser toreros.

Las corridas de toros se introducen políticamente, desde arriba, en 1848 donde la emperatriz es española y todo lo español se pone de moda, el flamenco, óperas como Carmen. En la actualidad conviven las dos corridas de toros: la camargesa y la española. Aquí es muy importante el mundo taurino para la cultura local, de hecho fuera del anfiteatro hay una estatua de Nimeño, un torero famoso. Como si esto fuera poco estamos en vísperas de los días del Patrimonio donde hay varios lugares de interés gratuitos. 

Camino a los Jardines nos topamos con Villaret –13 Rue de la Madeleine– una famosa panadería que se especializa en unas galletitas crocantes y un budín mantecoso que se derrite en la boca. También es recomendable la tarta de frutillas y crema pastelera y el nougat, una especie de turrón de almendras cortado en pequeños cubos.   

Atravesamos la Plaza del Reloj y nos llama la atención la disposición de las sillas de las cafeterías que rodean la plaza. Las personas disfrutan de su café mirando al exterior, no hacia adentro como hacemos en Buenos Aires. Ale dice que es igual que en París, yo no me acuerdo. En la calle da la sensación de que están todos perfumados, las fragancias son increíbles. 

Con la ciudad convertida en un escenario a medio armar llegamos al mercado cubierto de Nimes que abre toda la semana desde muy temprano hasta la una de la tarde. Aquí los vecinos compran carne, pescado, frutas, verduras, quesos, etc. Del techo cuelgan carteles con fotos de los productores del mercado, algunos están vestidos igual que en los carteles.  Aquí nos enteramos que ofrecen productos típicos de la región y cortan la vaca distinta que en Argentina, que al final de la comida se come queso y luego el postre dulce, que hay embutidos y cerveza artesanal de la isla de Córcega, isla que está cerca de Cerdeña. “Nuestra especialidad es la figatelli” dice la señora del otro lado del mostrador, un embutido de aspecto similar a la morcilla hecho con hígado y riñones del cerdo.

Mercado cubierto de Nimes

También probamos la boudin que a diferencia de la morcilla argentina está 100% procesada.  Como en un concurso, los pollos y patos tienen cintas azules o rojas con la medalla del productor para mostrar su calidad. En otro puesto hay un bocado que tiene el sello con el instintivo de San Marie de la Mer -situada en la región Camarge- que está relleno de paté de vaca y cerdo. Camila nos cuenta que existe la mermelada de cebolla y que se come con queso e higos. 

 

A medida que caminamos dimensionamos lo que será la gran Feria que reúne a un millón de personas en pocos días. Algo curioso: para que no se genere mucha basura durante la Feria te dan un vaso por un euro y cuando la feria se termina das el vaso y te devuelven el euro. Muchos chicos hacen algunos euros juntando vasos del piso.  Ya fuera del mercado Camila nos dice que nadie entra a los negocios por la noche, se arman barras afuera y las avenidas se hacen peatonales, hay grandes carpas como en una kermes multitudinaria.

Nos detenemos en un bar que llama la atención, tiene una enorme cabeza de toro en su fachada que solo arman para la feria. Como parte de la decoración una docena de jeans cuelgan de la fachada del bar. Otro dato llamativo: en Nimes se creó el jean, de allí el nombre de la tela Denim –de Nimes-. En la actualidad no hay fábricas de jeans en la ciudad, mejor dicho, no hay fábricas.

Con el viento Mistral en la cara vamos a almorzar hasta la terraza del Museo de Arte Moderno “Carré d’Art” al restaurante “Le Ciel de Nîmes” –16, Place de la Maison– Carrée. Hay dos platos del día para elegir, optamos por pollo con salsa de champiñones y lluvia de sésamo con ensalada de chauchas y papas al horno. No nos animamos al pato porque “hay que pedirlo como viene” y para nosotros eso está crudo, aunque es su punto ideal de cocción porque si se cocina más es una roca. Mientras esperamos el pedido el Mistral acecha de nuevo y levanta un cartel por los aires que termina en la plaza que está frente al restaurante. Los mozos se apuran para acomodar las copas de algunas mesas que están vacías para que no se destruyan contra el piso.

Vista desde el “Le Ciel de Nîmes”

Camila nos dice que el Mistral es mucho más fuerte, con Ale nos miramos sorprendidos y pedimos pasar adentro porque es incómodo pensar que el viento está por tirar todo. Probamos el vino rosado que es furor en verano y es refrescante y algo peligroso ya que pasa como jugo.

Durante la feria se toma Pastis, un anís típico de Marsella de color bien amarillo que se mezcla con agua. En Argentina pastis es otra cosa. De postre quizás uno de los mejores inventos gastronómicos de Francia: café gourmand, un rico café con mini postres para degustar, una crema de caramelo –similar al dulce de leche-, tiramisú y lemon pie.

Café gourmand

Antes de terminar el café se suma Alejandro, guía de la Oficina de Turismo de Nimes, otro anfitrión de lujo. Nos despedimos de Camila con un hasta pronto. Empezamos a recorrer la ciudad de otra manera, desde su historia, y Alejandro, español de León –noroeste de España- y experto en mundo antiguo es la persona ideal. Encima es amigo de Mariscal, un guía que conocimos en Praga que es un fenómeno. Así nada puede salir mal. 

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Arena de Nimes: El Anfiteatro romano mejor conservado del mundo

Lo construyen los romanos para sus juegos pero una vez que cae el Imperio “¿por qué no destruyen el edificio para usarlo como cantera urbana?”, pregunta Alejandro. Este sobrevive porque los visigodos lo convierten en castillo, usan la estructura. Luego se convierte en la ciudadela de Nimes en la época medieval. En el siglo XV pasa a ser un pequeño barrio, en algunos lugares se ven las marcas donde estaban las ventanas o las puertas. A mediados del siglo XIX la ciudad toma conciencia de su patrimonio y empieza a comprar todas las propiedades que hay dentro de lo que fue el barrio. Tiran abajo lo “moderno” y dejan la estructura romana original, solo dejan un par de arcos tapados como testigo de lo que fue.

El imperio romano es un imperio de ingenieros y la prueba es que dos mil años después sigue funcional y resiste espectáculos modernos. Increíble. Algunos números: tiene 2mil años, una capacidad de 25mil lugares, la mitad que el Coliseo romano, 131 metros de largo, 103 metros de ancho y 33 metros de alto. Se podía vaciar en menos de 15 minutos gracias al sistema de galerías. 

Dentro del anfiteatro la iluminación es amarillenta y simula el uso de aceites que usaban de la época romana. En verano se hacen todo tipo de espectáculos además de las tradicionales corridas de toros. Este año la vuelta ciclista de España empezó en la Arena de Nimes.

Algo llamativo es que los arcos y las bóvedas se hacen sin cemento, las piedras están posadas una encima de la otra, la propia estructura mantiene todo en su lugar. Tiene tantos años que tiene estalactitas y estalagmitas, como una cueva, muy loco. ¿Cómo suben las piedras de tres toneladas? Con una rueda de hámster humana y un sistema de poleas, tres personas levantaban tres toneladas. Este sistema se usó hasta el siglo XIX. Si había dudas del trabajo del ingeniero se lo ponía debajo del encofrado de madera antes de retirarlo. Algo exigentes los romanos. 

En época romana el lugar en las gradas se asigna por el status social: pegados a la arena tenemos a los ciudadanos romanos, es decir la aristocracia local, arriba están los latinos, la diferencia con los romanos es que ellos pagan impuestos y los romanos no. Arriba de todo está el gallinero, extranjeros, esclavos, niños y mujeres. “Juego de ver y ser visto”, dice Alejandro. Algo parecido a lo que pasa con algunos palcos del Teatro Colón, pensamos. 

Celebrities del mundo antiguo

Por la mañana hay combates con animales, el gladiador no lucha con animales, lucha con otro gladiador. Van a recrear que Hércules mató al león de Nemea, y van a traer un león a pelear con un forzudo. Es un mensaje para mostrar lo poderoso que es Roma.: hay elefantes, leones, tigres, jirafas, cocodrilos, Roma está mostrando que ha conquistado el mundo y te trae el mundo a casa. Van a recrear el ambiente de estos animales, un mini Nilo por ejemplo. De solo pensarlo se nos vuela la cabeza. En Roma llegó a haber hasta osos polares o elefantes en Sicilia. Los romanos cazaron tanto estos animales que los extinguieron al norte del Sahara. 

Grandes Juegos Romanos de Nimes – Foto: gentileza Oficina de Turismo de Nimes

Al mediodía en los interludios reparten comida, pan, olivas, eso de pan y circo. Aquí es donde la alta sociedad no se queda, hacen negocios en sus palcos y beben vino.  

Por la tarde, juegos de gladiadores que son las celebrities de la época, todo el mundo quiere tocarlos, cuando pasan por la calle la gente grita, son las grandes estrellas. Hay algunos mitos, los gladiadores no son musculosos como en las películas, son grandotes y tienen algunos kilos demás. Además, los esclavos conllevan una gran inversión de dinero, entrenar a un gladiador, esto tarda entre dos y tres años. Ha costado muchísimo comprarlo y entrenarlo, y cada vez que el gladiador gana un combate el propietario gana dinero, con lo cual no quiere que su gladiador muera. Por eso los combates no suelen ser a muerte. 

Grandes Juegos Romanos de Nimes – Foto: gentileza Oficina de Turismo de Nimes

Cuanto más famoso es un gladiador más caro es ver un combate. Existía mechandising del gladiador: había sandalias, túnicas, la espada con la que entrenaba, pócimas con sudor y sangre del gladiador. Existían combates privados para mostrar a sus amigos que podían darse ese gusto. No inventamos nada, ¿no? Las mujeres de la alta sociedad pagan fortunas por servicios privados y estos tipos son máquinas de hacer dinero: un buen gladiador si es inteligente puede terminar rico.       

El capricho de una duquesa

Imagínense querer entrar a un lugar con una litera, una especie de tablón con una silla trasladada por cuatro personas y no tener espacio para entrar por la puerta. ¿Qué harían? ¿Se bajan de la litera y entran caminando? Bueno, en la Catedral de Nimes no pasó eso.  En 1822 la duquesa de Angulema, la única hija sobreviviente de Luis XVI, el tipo que perdió la cabeza en la Revolución Francesa tenía la costumbre de ir en la litera y quería entrar a la catedral por la puerta pero esta no era lo suficientemente grande. ¿Qué hicieron los genios? Decidieron romperla para que pudiera entrar. Como si no hubiese sido suficiente con las guerras de religión llegó la duquesa. 

Catedral de Nimes

La Casa Cuadrada –la Maison Carrée

Si les digo Pseudoperíptero pensamos en un dinosaurio o algún animal prehistórico pero no, se le llama así a las columnas que están adosadas al muro del templo romano que se alza sobre un podio, esto para darle importancia y se eleve. De eso se trata la Casa Cuadrada, que en francés tiene nombre de peinado ochentoso. La Casa tiene más de dos mil años, se construyó entre los años 2 y 4 d.C y estaba dedicado al culto imperial. No ha sido reconstruida, en época medieval ha sido la sede de los cónsules, cuatro grandes magistrados tenían su sede aquí.

A fines del siglo XV se vende a un privado que va a hacer de este lugar una cuadra llena de animales, conejos, gallinas, cerdos, luego, en el siglo XVII los agustinos la compran y hacen una iglesia.  En 1822 la duquesa de Angulema, la misma que rompió la puerta, cuando visita la ciudad insta a que lo compre la ciudad de Nimes. En principio, se convirtió en museo de antigüedades. De nuevo, la construcción se salva porque es usada continuamente.

Cerca de 1840 cuando se hace la primera lista del patrimonio francés aparece la Maison Carrée como monumento. Es allí donde se hacen rituales, pero, ¿quién paga los rituales públicos? Lo hace el patriciado local que el día de las elecciones municipales el pregonero dice “recuerden que este año en las fiestas del emperador este año ha pagado 200 corderos”. Aquí también se juega la política municipal, y esto nos hace pensar que no cambiamos nada.  

Dentro de la Maison se proyecta una película de cómo se romaniza Nimes –en francés con subtítulos en inglés-. Miramos el reloj y todavía quedan algunas horas para ir a tomar algo. En Francia a partir de las 19hs empiezan a cerrar todo. 

Jardines de Nimes 

Mucho verde, palmeras, fuentes, el manantial donde nació la ciudad, esculturas barrocas, jarrones, cisnes. Todo esto hace que sea uno de los jardines públicos más importantes de Europa. En la entrada hay un cocodrilo y desde abajo se ve la Torre Magna, una torre de la antigua muralla romana que protegía la ciudad con un mirador desde donde veía si venían enemigos. De fondo se escuchan nenes de escuela y el chasquido que hacen las piedritas a cada paso.

Torre Magna

Dentro de los jardines está el Templo de Diana, un lugar impresionante aunque no tan bien conservado como el anfiteatro o la Maison Carée. En los colegios hacen enigmas con lugares emblemáticos de la ciudad y este dicen que es el más enigmático. En las casas de la ciudad cuando hacen refacciones suelen aparecer restos romanos.  Desde arriba se ve una ciudad sin edificios altos ya que en el centro la altura máxima es la del anfiteatro -17 metros-.

Con el gran Alejandro en el Templo de Diana 🙂

En el camino nos detenemos en una fuente donde hay peces Koi y flores de Loto, una maravilla que nos recuerda al Jardín japonés de Palermo de Buenos Aires. Algo curioso: en plena fiebre Pokemon, que duró tres o cuatro meses, no podían cerrar los jardines porque la gente se quedaba hasta las 2 de la madrugada, la policía quería sacar a las personas y estas se escondían. Así que decidieron dejar abiertos los jardines toda la noche.

Después de haber recorrido algo de la ciudad y pensando en recorrerla de noche con una cerveza en la mano, y a los pies de donde nace Nimes, en el manantial, donde hace mucho tiempo creyeron que el agua brotaba por regalo de Dios, a través del dios Nemauso, es donde sentimos que fuimos elegidos y elegimos a Nimes. Lo que pase con la votación de la UNESCO va a ser algo accesorio, para nosotros ya ganó.  

Con la genia de Camila! 🙂

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