Matera: El pueblo más mágico del sur de Italia

Otra ciudad imperdible no solo del sur de Italia, sino de todo viaje a Italia, es la mágica ciudad de Matera, capital cultural de Italia. Vamos a sincerarnos, la verdad es que no sabíamos que existía Matera más que como un estuche para poner un mate y un tupper con yerba. De la ciudad italiana vecina a Bari en el sur de Italia no teníamos idea.

Y fue gracias a la recomendación de Silvia, dueña del departamento donde paramos en Roma, que llegamos a esta perla de la región de Basilicata.

¿Cómo llegar a Matera desde Bari?

Ahora hablamos de Matera. Para llegar desde Bari es necesario que compren un pasaje en bus con anticipación, ya sea por Flixbus o por Omio. En el camino van a poder ver casi como perdidos, muchos trullis abandonados. Uno de esos lugares únicos que no tienen punto de comparación.

En cuanto a la ubicación de las paradas, en Bari los bus Flixbus salen desde la estación de trenes, sobre Vía Giuseppe Capruzzi. También hay empresas, como Marino SRL que salen desde el puerto en la Banca Popolare di Bari.

Por otro lado, en Matera tanto Flixbus como Marino tienen la estación de buses a las afueras. No se asusten, es a 30 min a pie desde el centro histórico, nada grave.

Si viajas al sur de Italia, te recomendamos leer nuestro post sobre Bari y los pueblos de la Puglia

Matera, Basilicata

Un poco de historia para entender a Matera

No todo fue color de rosas para Matera que en la década del 50 era la vergüenza de Italia: un pueblo con un cúmulo de Sassi, viviendas excavadas en la roca, donde vivían hacinadas miles de personas en condiciones infrahumanas con hasta seis viviendo en una habitación con los animales incluídos. En la década del 50 un plan de urbanización comenzó a cambiar la historia: las personas fueron trasladadas a nuevas viviendas en la parte alta de la ciudad y los sassi quedaron como testigos inmaculados del tiempo. Hoy, casi 70 años después y después de que Matera haya sido capital europea de la cultura en 2019 la vergüenza se convirtió en orgullo.

Esta ciudad de cuento con callecitas que suben y bajan y pequeñas casas de piedra que cambian de color al principio del día con los primeros rayos de sol o cuando atardece y la luna se convierte en protagonista y los faroles pintan todo de un naranja que tira a dorado. En Matera es donde el silencio hace de esta ciudad un espacio mágico y detenido en el tiempo, es como estar dentro de un pesebre.

El barrio de los Sassi, el casco antiguo de la ciudad y el Parque de las Iglesias Rupestres son Patrimonio de la UNESCO desde 1993 por ser “una de las estructuras urbanas organizadas más increíbles del mundo , una obra maestra absoluta del ingenio y de la capacidad de adaptación” y  una de las pocas ciudades del mundo que ha sido habitada continuamente desde la prehistoria.

Recorrido para exprimir Matera a pie:

En el mapa interactivo de este link están marcados todos los puntos panorámicos para que disfruten de las mejores vistas y aprovechen para sacar fotos. Les recomendamos que pasen un día entero en matera para que aprovechen el atardecer, y admiten las luces de las casas de piedra. El paisaje es mágico y muy romántico!

Desde la parada de bus de Marino, caminamos hasta Quattroquarti para almorzar unos sandwichs gurmet, económicos y super ricos! Ya con la panza llena y energía empezamos a subir por los Sassi de Matera, la zona del centro histórico. Lo primero que nos encontramos son las Piazza Vittorio Veneto y Piazza San Francesco en donde podemos disfrutar de esculturas originales de Dalí al aire libre!

Piazza San Francesco, Matera

Seguimos subiendo por las calles Vìa Tre Corone y Vìa Duomo, con vistas panorámicas espectaculares hasta llegar a la catedral y la Piazza Duomo. Si van en enero, al ser temporada baja van a tener privilegio de disfrutar de las vistas más bellas del sur de Italia para ustedes solos!

Luego lo mejor es empezar a caminar por las callecitas en bajada y subida hasta llegar a Vìa Sant´Angelo en donde tenemos hermosas vistas panorámicas de la Piazza San Pietro Caveoso y las cuevas rupestres. A pocos metro de la piazza está el hotel Corte San Pietro. Al llegar preguntamos cuál era el valor para pasar la noche y les explicamos que era nuestra única noche en Matera y que no teníamos mucho presupuesto. Nos recibió Ann, recepcionista, divina y super simpática, nos mostró la habitación y llamó a los dueños para seguir negociando el precio. Por suerte llegamos a un acuerdo y pudimos descansar en un hotel de diseño, un lujo que solo nos podíamos dar en esta bella ciudad.

Más descansados, salimos a pasear para ver el atardecer de Basilicata, caminamos sin rumbo específico y llegamos hasta Piazza Pascoli Giovanni y la callecita Rione Panelle en donde las lucecitas doradas de las casas de piedra en el horizonte nos dejaron hipnotizados.

¿En qué hotel alojarse en Matera?

En Matera nos quedamos una noche en el hotel Corte San Pietro. Fue la primera vez que llegamos a un lugar sin tener el alojamiento reservado, así que cuando empezó a caer la tarde decidimos tocar a la puerta de los hoteles que veíamos abiertos para “pelear” alguna tarifa de último momento en temporada baja. Así llegamos a este hotel en el corazón del casco antiguo Matera. Este hotel eran un conjunto de casas antiguas del siglo XVII que fueron restauradas conservando las chiancarelle, las piedras originales con las que fueron construidas.

Dentro de la habitación nos reciben con frutas de estación y una botella de agua con gas. Hay velas y por la noche, el staff las enciende para crear un clima único, imposible no relajarse.

Hotel Corte San Pietro, Matera

Desde el salón, se puede acceder al subsuelo para visitar las antiguas cisternas que proveían de agua a la ciudad. Las cisternas están decoradas con espejos y esculturas.

Capítulo aparte merece el desayuno buffet con productos artesanales y dulces preparados en el momento, y como no podía ser de otra manera un café exquisito.

La decoración es sobria y elegante y creo que es la primera vez que estamos en un hotel así de fino. Si bien teníamos planes de alojarnos en un hostel a las afueras, valió la pena gastar un poco más para cenar y disfrutar del atardecer y la noche en esta ciudad de piedra mágica.